Wednesday, December 28, 2005

Y es ahí donde detrás del grito firme de ¡yanquis go home! ¡¡no al tratado!! de las bases, se escuchó el susurro tembloroso rotundo y suplicante de ¡¡yanqui go home !! ¡¡pero llévame contigo!! de Vázquez, Fernández, Mujica, Fernández Huidobro, Korzeniak, Arana, Vaillant y otros tantos funcionarios más. *

Friday, December 09, 2005

Por si les interesa, ahi les va mi texto de este mes para Radio Zapatista - Berkeley...

Hace unos días estaba platicando con un paisano que trabaja en un restaurante
japonés aquí en San Francisco y no sé por qué salió en la plática que estaba yo en
este programa de Radio Zapatista. Y el paisano me dijo: "oye, pero ¿para qué le
mueves? Si estás bien, ¿pa qué le buscas? Luego te andan fichando y tú nunca sabes.
Mejor estarse tranquilo y no moverle. Total, mírame a mí. Trabajo un chingo pero ahí
voy ahorrando mi lanita y todos los meses le mando sus dólares a la jefa. En unos
años me regreso al pueblo, me construyo una casa, pongo un negocito y ya estufas."

Y eso me dejó pensando. Me pasé todo el día andando p'arriba y p'abajo pensando,
observando y pensando. Raza. ¡somos invisibles! Pasé hace unos meses por la ciudad
de Solvang, la dizque la auténtica ciudad danesa en California, con auténtica
arquitectura danesa y auténticas costumbres danesas y auténticas danesas rubias
sirviendo auténticos platillos daneses a turistas desorientados. Pos que me
disculpen los promotores de turismo, los especialistas de marketing y los dizque
historiadores, pero yo no vi ningún danés. Puro paisano. Lo que pasa es que se me
ocurrió salirme de las calles destinadas al turismo y meterme por las calles
traseras. Y ni hablar, pura raza, haciendo funcionar la auténtica ciudad danesa.
Pero ningún folleto turístico habla de la auténtica cultura mexicana de Solvang.
Somos algo así como los andamios que sostienen las fachadas de un escenario de una
pésima película de Hollywood. Según el censo de California de 2000, los latinos
somos casi la tercera parte de la población: unos 10 millones. ¿Cómo se esconden 10
millones de seres humanos? ¿Dónde los meten? Pues no, paisanos, no nos esconden.
Simplemente no nos ven. Nomás nos ven a la hora de las elecciones y a la hora de
hacer política y de echarnos la culpa por todos los males sociales, el desempleo, el
crimen, la mugre y los malos modales, porque nada une más a la gente que el odio,
todos los políticos lo saben perfectamente. Y nosotros, ¿qué? ¿Qué hacemos? Bueno.
pues de eso voy a hablar más tarde.

Lo que quería decir ahora es que los latinos aquí en el norte somos igualitos de
invisibles que los indios en México. Allá en México nadie ve a los indios. o por lo
menos nadie los veía hasta que los zapatistas dijeron ¡Ya basta! Son muchísimos pero
nadie los veía. Y andan en todos lados: trabajando en las casas y en los
restaurantes, construyendo todo lo que se construye, limpiando todo lo que se
limpia, trabajando los campos para que todo mundo coma. Pero nadie los veía. Como
nadie ve a los latinos que están aquí quebrándose la espalda con los peores empleos
para mantener a este país.

Yo estuve viajando por el centro y el sur de México en el 93, unos meses antes de
que estallara la revolución zapatista. En las ciudades la gente andaba que daba
brincos, todo mundo sintiéndose muy moderno porque Salinas se la pasaba diciendo que
ya mero nos hacíamos primermundistas, que ya casi entrábamos al club de los de
arriba, que nos fuéramos olvidando que éramos atrasados porque ahora sí, puro
progreso.

Pero luego estuve con los zapotecas en la Sierra Juárez de Oaxaca y con los
tzotziles de Los Altos de Chiapas y los lacandones de la selva. Y me contaron sus
historias de pobreza, de marginación, de explotación. Vi a las ancianas subiendo la
sierra cargando fardos inmensos de leña, a los niños muriéndose de enfermedades
curables por falta de medicinas y de médicos y creciendo sin educación, a los
hombres trabajando de sol a sol para cultivar el café y llevarlo a cuestas durante
horas o días para poder venderlo a los intermediarios por 60 centavos de dólar por
kilo. Y vi a la gente angustiada porque, con las reformas del Artículo 27 de la
Constitución, las comunidades corrían el riesgo de perder sus tierras, y con el
Tratado de Libre Comercio el maíz gringo iba a invadir los mercados y entonces sí
cómo le iban a hacer, ¿de qué iban a vivir?, ¿qué diablos iban a comer? Y entonces
yo me dije: esto va a explotar, esto no puede seguir así.

Y explotó. Porque por más que la gente aguante, llega un momento que no puede más.
Pero aunque explotó por desesperación, no surgió de la nada, no fue pura
desesperación sino que fue mucho pensamiento y mucha unión. Los zapatistas tenían
diez años armándose, discutiendo, pensando en su situación y en la de todo México.
Sabían que el camino por donde iba el país y por donde iba casi toda Latinoamérica
sólo iba a traer más desigualdad, más hambre y más injusticia. La fiesta neoliberal
de privatizaciones y de mercados dizque libres sólo iban a enriquecer a los ricos y
empobrecer a la inmensa mayoría de la gente. Y digo dizque libres porque en realidad
el NAFTA, el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y el abortado ALCA jamás
fueron libres, están diseñados para beneficio de unos y maleficio de la mayoría. En
los primeros cuatro años del NAFTA los tecnócratas anunciaban felicísimos que se
habían generado 1 millón y medio de empleos. Lo que se les olvidó decir es que sólo
la 1/5 parte de esos empleos pagan más de $5/día, y que en el proceso 28,000
empresas medianas y chicas quebraron y se perdieron 2 millones de empleos. Con la
liberación del maíz y la invasión del maíz gringo, millones de mexicanos se quedaron
sin manera de sobrevivir. El maíz ha sido la base del sustento, la alimentación y la
cultura mesoamericana desde hace miles de años, y con el golpe de una pluma y la
ceguera de los intereses comerciales y políticos se está aniquilando. Todo eso lo
previeron los zapatistas y lucharon y continúan luchando por impedirlo.

Y justamente por todo eso, por el Tratado de Libre Comercio y la modificación del
Artículo 27 y las privatizaciones y la brutalidad de ese capitalismo descarrilado,
millones de mexicanos han huido de su país para tratar de arreglárselas como puedan
aquí en el norte. O sea que la gran mayoría estamos aquí porque nuestro país no nos
da los medios para vivir dignamente; y no nos los da porque le entró al juego
justamente de este país y de los grandes capitales, del Banco Mundial, del FMI y del
llamado consenso de Washington.

Esa es la gran paradoja: que nuestra gente tenga que huir de la pobreza y se venga
justamente al país que más ha contribuido para crear esa pobreza. Y no estoy
hablando sólo de las presiones económicas y políticas y los tratados injustos. Estoy
hablando también de la miseria provocada por las guerras en Centroamérica
patrocinadas por los Estados Unidos y las represiones en toda Latinoamérica, por los
horrores y las violaciones a los derechos humanos impulsados por la Escuela de las
Américas y toda esa infame historia que todos estamos cansados de saber. Es todo eso
lo que está en el origen de la migración de los latinos al norte, que no nos vengan
con otros cuentos.

Y luego llegamos aquí y nos volvemos invisibles. Digo, en el mejor de los casos,
porque cuando no, somos perseguidos y humillados y acusados de todos los males. Ahí
están los Minuteman, según ellos defendiendo a su patria de la misma miseria de la
que se alimentan sus propios privilegios. Y mientras en Tijuana este 6 y 7 de
diciembre se reunía un grupo de académicos y activistas en el Primer Foro
Internacional del Migrante, y discutían la migración como un síntoma de la pobreza y
la marginación, el Departamento de Seguridad Nacional de Gringolandia anunció que va
a mandar 1700 nuevos agentes a la frontera para combatir la inmigración ilegal. El
gobierno de Bush, en vez de pensar seriamente en las causas fundamentales de la
migración y darse cuenta de que si no cambia su política de chuparle la riqueza a
nuestros países y de darle de patadas a cualquier país que trate de implementar un
poco de justicia social, la migración sólo va a seguir aumentando. Pero no, lo único
que se le ocurre es militarizar más y más la frontera y hacerle la vida más difícil
a nuestros paisanos, que dejan todo y arriesgan sus vidas y están aquí matándose por
bajísimos salarios y dándole de comer a toda esta gente que ni siquiera los ve.

Y es que en todo esto el problema, paisanos, está en la ceguera: la ceguera de la
ignorancia, de la intolerancia, del privilegio, de la ganancia.

Así llegamos a donde empezamos: a nuestra invisibilidad, que es la misma que la de
los indios en México. A la ceguera de los que se benefician de la pobreza ajena, que
es la misma de los dos lados de la frontera. O sea que cuando los zapatistas luchan
contra la ceguera, es nuestra misma lucha. Y cuando los zapatistas dicen ¡Ya basta!
para salir de su invisibilidad, es el mismo ¡Ya basta! que nosotros necesitamos
gritar.

Y eso me lleva a lo que pregunté al principio: Y nosotros, ¿qué? ¿Nosotros qué
hacemos? Pues la verdad es que, aunque algunos hacen mucho, la mayoría no hacemos
gran cosa. Ahí está la raza matándose. ¡Qué barrio, ese! ¿Cómo que qué barrio,
cabrón? Disculpen las palabrotas que suenan rete feo en el radio. Pero es que, ¡no
jalen! ¿Cómo que qué barrio? ¡El barrio nuestro es latinolandia, raza! Es todo el
mundo de la latinidad, aquí y allá y acullá y donde sea. Aunque. no. la verdad es
que no. El barrio nuestro es el mundo, todo el mundo, en cualquier lado. ¿Pa qué
chingaos -discúlpenme otra vez las palabrotas- vamos a pelearnos por el barrio si
podemos pelearnos por el mundo? Mientras nosotros nos jalamos de los pelos y nos
matamos los unos a los otros, seguimos siendo los de abajo y haciéndole el favor a
los de arriba que quieren que sigamos donde estamos. Yo la verdad lo que pienso es
que ese coraje todo no es más que la frustración de estar hasta abajo y las ganas de
dejar de ser invisibles. ¿Pero qué tipo de visibilidad es esa? ¿Para qué sirve? Para
irnos al hoyo más rápido, nada más.

Por eso a mí me parece que el zapatismo es un ejemplo vivo para nosotros. El
zapatismo no es sólo la lucha de los indios allá en Chiapas. Nunca lo fue, pero
sobre todo ahora, con la Sexta y con La Otra Campaña, el zapatismo es tan nuestro
como de todos. El zapatismo es una forma de organización, una forma de resistencia,
y yo diría que hasta una forma de vida. El zapatismo nos dice que o nos unimos o nos
chingamos. El zapatismo es una forma de lo que el antropólogo James Holston llama
"ciudadanía insurgente". La ciudadanía insurgente es una forma de decir que no
estamos afuera, que somos parte de la sociedad, pero que nos rehusamos a aceptar los
términos que nos imponen para nuestra participación. A los latinos nos repiten una y
otra vez que no somos parte, que no somos ciudadanos, que estamos aquí de prestado,
y que hay que dar las gracias por la oportunidad que nos da este país y quedarnos
calladitos y no reclamar, porque si no, nos mandan de retache a nuestros dizque
incivilizados países de origen con una patada en el trasero. Y pues no, sucede que
sí somos parte, sí somos ciudadanos, con deberes y responsabilidades. Y esa
ciudadanía la tenemos que exigir y nos la tenemos que ganar. Para eso está el
zapatismo, para unirnos en una participación de a de veras democrática. Para
unirnos. Para que nuestros 10 millones en Califas, nuestra tercera parte de la
población, tenga realmente una tercera parte de participación. ¿Cómo es posible que
seamos tantos y sigamos hasta abajo?

En los próximos programas vamos a hablar de los conceptos y de las formas de
resistencia zapatistas y de cómo las podemos aplicar a nuestra realidad aquí. Pero
por ahora vamos a darles un adelanto.

Lo primero es convencernos de que sí se puede, de que somos parte de este mundo. Los
zapatistas dicen: "Nuestra profesión es la esperanza". Ustedes me van a decir que
eso suena muy cursi y es que hoy en día la esperanza está fuera de moda. El
capitalismo nos ha enseñado que lo único que importa es consumir: tener y tener,
comprar y comprar. ¿Esperanza en un ideal común? ¿Ayudarnos los unos a los otros
para cambiar la realidad de todos? Pura cursilería, nos dice el capitalismo, la onda
es ver por sí mismo. a lo más por la familia. Los demás que se las arreglen solitos.
Por eso somos tan desunidos. Por eso en vez de ayudarnos mutuamente nos dedicamos a
ver cómo les sacamos provecho a los demás. Por eso se la ven tan difícil los
paisanos que llegan sin saber qué onda, después de todas esas dificultades, la
explotación de los coyotes, la persecución de la migra mexicana y de la migra
norteamericana, los robos, las violaciones, el miedo, el hambre, el peligro, la
separación de los seres queridos. Y llegan aquí y en vez de encontrar el apoyo de
los paisanos, se ven explotados y engañados por su propia gente. Pero si van a las
comunidades zapatistas en Chiapas van a ver otra cosa, y es eso lo que tenemos que
aprender aquí. El trabajo comunitario, las cooperativas, la educación independiente,
la salud. Y todo eso con la hostilidad del gobierno, con el puro apoyo de todos los
cursis que todavía creemos que sí se puede construir un mundo mejor. Lo que nosotros
tenemos que aprender a hacer es a formar colectivos de apoyo mutuo, crear
cooperativas, crear colectivos de defensa legal. No que no los haya, hay mucha gente
haciendo muchas cosas interesantes. Pero se necesita mucho más. Y además lo que se
necesita es la participación de todos los individuos. Mexicanos, chicanos, latinos,
migrantes documentados e indocumentados. Lo que se necesita, la neta la neta, es una
ética. Es decir: "Soy zapatista y por eso actúo de cierta forma. Soy zapatista y por
eso no acepto la violencia contra la mujer, soy solidario con los paisanos y con
todos los latinos. Soy zapatista y por eso no discrimino a nadie, no exploto a
nadie, no engaño a nadie. Soy zapatista y por eso exijo tener una vida digna, exijo
participación equitativa, exijo ser considerado parte de esta sociedad. Soy
zapatista y por eso exijo ser visible."

Y en todo esto digo "zapatista" como podría decir simplemente "latino", o
simplemente "humano". Porque a final de cuentas el zapatismo es simplemente una
forma de ser humano.

Sunday, December 04, 2005

La verdad

Date: 04-dic-2005 13:58
La Verdad
De: hardland2kx

La historia, de los llamados subversivos de la dictadura.
Lo que siempre nos mintieron, recién cominza a vislumbrarse la luz en lo
alto de las colinas.

quienes fueron y por que murieron........


Ubagesner Chávez Sosa: El gobierno dictatorial mintió a la OEA que el
detenido "logró darse a la fuga"

Nacido en Tranqueras, departamento de Rivera, el 15 de febrero de 1938,
casado y padre de una hija, obrero metalúrgico, fue militante sindical e
integrante del Partido comunista.
Fue detenido en la vía pública el 28 de mayo de 1976 por hombres de civil
que se identificaron como pertenecientes a las Fuerzas Conjuntas.

Su esposa, Isidora Musco, fue detenida y trasladada a la base aérea Boiso
Lanza.
En ese lugar reconoció a Ubagesner encapuchado. Logró identificar además a
los agentes que intervinieron en el allanamiento
de su domicilio, quienes le dicen que su esposo había sido trasladado a otra
dependencia militar luego de haber estado en la base aérea.

Al reclamo de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, por nota de fecha
1º de diciembre de 1977, el gobierno uruguayo respondió, entre otras cosas,
que Ubagesner Chávez Sosa había sido "detenido e internado al amparo de las
Medidas Prontas de Seguridad el 28 de mayo de 1976" y que el 8 de junio de
ese año, "en circunstancias en que el
detenido era trasladado a otro lugar, logró darse a la fuga en la zona
comprendida entre Bulevar Propios y Teodoro Alvarez".
La esposa declaró ante la Comisión Investigadora Parlamentaria:

"...el día 24 de febrero, o sea, antes de la detención, estuvieron en su
casa las Fuerzas Conjuntas, a las dos menos cuarto de la madrugada. Eran
personas vestidas de particular que estaban armadas. Allanaron la casa, se
quedaron dos días esperando que su esposo llegara. Es decir que desde
febrero a mayo, en que lo detuvieron, lo buscaron permanentemente...
Fue detenido el 28 de mayo a las 5 de la tarde a dos cuadras de nuestra
vivienda.
Traía un regalo para nuestra hija Valentina y en el momento de la detención
les dijo a unos vecinos del lugar que vivíamos en la calle Máximo Gómez.
Ellos dieron con nosotras. Quienes lo detuvieron, hablaron en clave por
teléfono y vino una "chanchita" donde lo trasladaron...
Fui a la Región Militar Nº 1 para averiguar dónde estaba. Allí me mandaron
al Comando Mayor del Ejército; durante mucho tiempo me mandaron del Comando
a la Región Militar y de ésta al Comando, hasta que un funcionario me dijo
que no estaba en el Ejército, que buscara en la Aviación o en la Marina.
Fui a la Marina y no estaba.
Fui al Comando de la Aviación y me mandaron a la Región Nº 1.
Contesté que de allí venía; me mandaron a la vereda a esperar y después de
largo rato me dijeron que esa persona estaba requerida.
Insisto que doy la fecha de detención; me dejaron plantada... Yo estaba
trabajando, no podía faltar.
En una oportunidad vi a las personas que hicieron el operativo en casa; les
pregunté si se acordaban de mí y contestaron que sí, que era la mamá de
Valentina. Pregunté por mi esposo, a quien quería llevar ropa y
medicamentos; me contestaron que había sido trasladado y no sabían su
paradero...
Quien siempre me atendió fue el cabo Pedroso... Este señor me hizo bastante
guerra sicológica diciéndome que me olvidara de mi esposo, que yo era joven,
que rehiciera mi vida, que a lo mejor él estaba en Cuba, Rusia, viajando...
mi padre me dijo
que lo único que iba a conseguir era desequilibrarme y que tratara de
mantenerme serena y seguir adelante, por mi hija...
Pero yo soy la señora y era la única persona que podía hacer algo por él.
Pregunté qué cargo o qué culpa tenía, qué había hecho. Mi esposo era
dirigente metalúrgico, delegado de la fábrica en que trabajaba, tenía
actividad política y ellos me decían que la literatura que él compraba en la
feria o en los ómnibus, lo comprometían demasiado. ...
Antes de esto, el 3 de junio de 1976 fui detenida en la casa de mi hermana y
llevada junto con mi cuñado a Boiso Lanza.
Allí vi a mi marido encapuchado parado; se le doblaban las piernas, tenía un
custodia atrás que le gritaba: "'¡No! ¡Firme, derecho!".
A mi esposo se le caía la cabeza o quería apoyar la cabeza en la pared.
Tenía los pantalones medio caídos y un buzo rojo de lana; y la camisilla
salida del pantalón.
Yo lo vi con manchas de sangre (...)
Me interrogaron sobre sus actividades y a medianoche nos liberaron (...)
El 10 de junio, a las 11 de la noche, vuelven otra vez tres personas, muy
fuertemente armadas, buscando a mi esposo y preguntándome si no lo había
visto, si no había estado en contacto con él.
Yo les dije que no, que mi esposo había sido detenido el 28 de mayo... *


José Arpino Vega rompió las esposas y lo mataron a golpes

Nació en Melo, Cerro Largo, el 7 de enero de 1927. Obrero de la construcción
y adherente al Partido Comunista, fue detenido en su domicilio en Delta del
Tigre, el 18 de abril de 1974.
En la ocasión también fueron detenidos su esposa Nélida Balao y su hijo
Miguel, entonces de 18 años de edad.

En un transporte militar fueron conducidos a la base de la Fuerza Aérea
"Boiso Lanza" localizada en Camino Mendoza de la ciudad de Montevideo. Allí
fueron sometidos a interrogatorios y torturados.

José Arpino y su hijo estuvieron encerrados en las perreras. Se trataba de
casillas donde tenían a los perros de la unidad militar.
Nélida es encerrada primero en una sala donde entrenaban a los pilotos y
posteriormente en una torre donde había varias celdas en las que se alojaba
a mujeres.
A los pocos días de estar en ese lugar, diversos testimonios de presos y de
su esposa Nélida, dan cuenta de que a su esposo lo habían golpeado entre
varios soldados, luego de haberse quitado las esposas y trabarse en lucha y
que, en esas circunstancias, había perdido la vida.

Walter Miranda, en testimonio publicado en LA REPUBLICA del 19 de setiembre
de 2000, consigna que conocía a Arpino de su militancia gremial y política,
y que por ese motivo fue detenido y conducido al mismo lugar donde aquél se
encontraba, en la Base Aérea Capitán Boiso Lanza. Dice:

Efectivos de la Fuerza Aérea asaltaron mi casa de Delta del Tigre. Era de
noche.
Rompieron la puerta a patadas y me sacaron desnudo a la calle. Me
encapucharon, me tiraron en la camioneta y me llevaron a Boiso Lanza (...) A
los presos nos llevaban a la perrera de la base. En ese lugar nos
torturaban. Mientras yo estaba allí fue que mataron a Arpino. El era un
hombre muy fuerte, acostumbrado al trabajo pesado. Un día, durante el
período de tortura que estábamos sufriendo, rompió las esposas. Tiró y tiró
hasta que las rompió. los militares se asustaron. Nunca habían visto hacer
eso a un hombre.
Entonces reaccionaron pegándole. Le pegaron con las cachiporras que tenían.
Estaban muy nerviosos y le dieron todo, entre varios, durante un rato
larguísimo.
Estaban como desesperados y le pegaban cada vez más hasta que se pasaron de
mango y lo mataron...

B.T. en testimonio ante el Grupo de Madres y Familiares realizado en el año
2000, consigna:

Estando detenido desde los primeros días de mayo de 1974 en la Base Aérea
Capitán Boiso Lanza, en la celda contigua se encontraba el hijo de José
Arpino. Por ese motivo me entero en una oportunidad que el hijo comenta la
noticia de que a su padre lo habían matado. No sabía que estaba
desaparecido.
Recuerdo sí que se comentó entre las personas que allí estábamos recluidas,
que Arpino había sido víctima de una paliza entre varios soldados, dentro
del recinto donde se encontraba. Como consecuencia de los golpes recibidos
se produjo la muerte.
Varios testimoniantes consignan que el mayor (Av.) Pintos, destacado en la
Base Boiso Lanza de la Fuerza Aérea, se desempeñaba como Jefe 52
(Información) y era quien ordenaba las torturas, siendo el comandante de la
unidad, el coronel (Av.) José U. Araújo Umpiérrez. *

Friday, December 02, 2005

LA RESPONSABILIDAD DEL PUEBLO DE ESTADOS UNIDOS

Gilberto López y Rivas

La responsabilidad del pueblo de Estados Unidos

Es un lugar común en el discurso de la izquierda latinoamericana
hacer una distinción en la lucha antimperialista entre el pueblo
estadunidense y su gobierno genocida. Lejos de estimular el odio fundamentalista hacia todo lo que provenga de Estados Unidos, se
exaltan las cualidades democráticas que hicieron famoso al hombre
de la calle que con una Constitución en la mano proclamaba a los
cuatro vientos los ideales de igualdad para todos en la tierra de
oportunidades que para muchos emigrantes ha sido el Coloso del
Norte.

Cómo negar la influencia que para millones de personas han
significado el modo de vida americano, su música, literatura, cinematografía, tecnología, sus múltiples patrones culturales
adoptados en el ámbito planetario. El poder de atracción que
Estados Unidos ha ejercido en las masas empobrecidas y
perseguidas, particularmente de Europa, se hizo notar
significativamente en los siglos XIX y XX, cuando millones de
refugiados cruzaron el Atlántico en pos de una vida mejor. No
sería menor la presencia de emigrantes provenientes de Asia y
América Latina que buscan aún hoy en día las condiciones
elementales de sobrevivencia que no ofrecen sus respectivos
países.

Con todo, lejos han estado los sucesivos gobiernos de Estados
Unidos desde su fundación, en el siglo XVIII, de hacer realidad
ese ideal de democracia e igualitarismo que enarbolaron sus
Padres Fundadores. Guerras de conquista, exterminio de pueblos
indígenas, esclavitud, linchamiento, racismo, incorporación de
territorios de los poderes coloniales en decadencia y ocupaciones
neocoloniales marcan la historia de la formación de Estados Unidos
como nación.

Claro que no hay que perder de vista el otro lado de esta
historia: el de los rebeldes, opositores, intelectuales
pacifistas, los héroes anónimos del movimiento obrero
sindicalista, los activistas antisegregacionistas y en favor de
los derechos civiles, las mujeres que pagaron con cárcel y
represión el derecho al voto, los internacionalistas de la
Brigada Lincoln en la guerra de España, los resistentes contra la
guerra de Vietnam. Minorías de iconoclastas que rompían con la
ideología de racismo, intolerancia política, sexismo y
estrategias imperialistas promovida por las clases dominantes del
Estados Unidos blanco, anglosajón y protestante (WASP).


País de paradojas, provoca que la admiración concitada a nivel
mundial sólo sea comparable con el odio inducido por la estela de
muerte y destrucción que para muchos pueblos ha significado la
intervención de Estados Unidos en sus respectivos naciones.

Particularmente en lo que respecta a América Latina, los
"bárbaros del Norte" ocuparon, intervinieron o atacaron
militarmente a México, Cuba, Puerto Rico, Nicaragua, Guatemala,
El Salvador, Panamá, Granada, República Dominicana, Haití, entre
otros, y coadyuvaron y apoyaron cruentos golpes de Estado, así
como sangrientas dictaduras militares en casi todos los países de
Centroamérica y el Cono Sur, ganándose los yanquis con creces el
calificativo que fue excluido del himno sandinista de "enemigos
de la humanidad".
Las preguntas que surgen son: ¿hasta qué punto son responsables
los pueblos de las acciones de sus gobiernos? ¿Es posible exentar
de todo yerro a los millones de personas que conscientes o por
omisión apoyan una política colonial, neocolonial o imperialista
llevada a cabo por gobiernos supuestamente electos
democráticamente? En los crímenes contra la humanidad de Hitler y
el grupo gobernante del régimen nazi, ¿son inocentes de
complicidad, al menos, los millones de alemanes que apoyaron el
fascismo y formaban parte de su maquinaria infernal? En las
actuales guerras neocoloniales en las que se masacra diariamente
a los pueblos de Irak y Afganistán, supuestamente en nombre de la
democracia y la "lucha contra el terrorismo", ¿qué piensan los
padres, las madres, las jóvenes esposas? ¿Sólo cuando el número
de muertos y heridos del ejército de Estados Unidos comienza a
incrementarse se hace conciencia de los significados de la guerra
y la ocupación de un país extranjero, y eso en una minoría de
dolientes? ¿No será que hasta en la muerte hay racismo y que los
más de 100 mil asesinados en Irak importan poco para la mayoría
del pueblo de la potencia ocupante? ¿La impopularidad creciente
del actual presidente de Estados Unidos se debe a su ineficacia
en la conducción de una guerra de agresión, o a la injusticia de
la misma? En la época de la comunicación y de la Internet, ¿se
puede aducir no saber qué ocurre en Guantánamo, en las cárceles
de Irak, en las estaciones secretas de detención y tortura de la
Agencia Central de Inteligencia en Europa y en otras partes del
mundo? ¿El hombre y la mujer de la calle de cualquier ciudad
estadunidense tienen conciencia de la agresión permanente de su
gobierno contra el pueblo de Cuba durante más de 45 años? ¿Del
apoyo de Estados Unidos a Somoza, Castillo Armas, Trujillo, Pérez
Jiménez, Duvalier, Pinochet, Franco y cuanto dictador pro
estadunidense ha existido sobre la Tierra en las últimas décadas?
¿Se han preguntado sobre las razones de un sentimiento creciente
de antiamericanismo en el mundo entero? ¿Qué piensan la mayoría
de científicos, técnicos, escritores, profesores, estudiantes
graduados de sus prestigiadas universidades sobre el papel que
está jugando Estados Unidos como principal promotor del
terrorismo global de Estado? ¿Conocen la esencia contestataria de
la obra de Chomsky, considerado el intelectual contemporáneo más
influyente a nivel mundial?

Si algún día Bush y su grupo son juzgados por crímenes de lesa
humanidad, ¿estará el pueblo de Estados Unidos libre de cualquier
responsabilidad?