Friday, January 11, 2008

En varias oportunidades le pregunté cuál era el secreto de su eterna juventud y él me decía «hay que saber administrar la vida». Y cómo se administra bien la vida?. «Haciendo lo que uno puede hacer y no lo que le cuesta hacer. Viviendo más de día que de noche. Queriendo mucho. Sintiendo los sentimientos, hacia la mujer, los hijos, los nietos, la familia toda. Queriendo al paisaje y a la naturaleza. No haciendo locuras, no al menos muy a menudo. Porque ¿quién no ha hecho alguna que otra locura? No fumar. Beber alcohol, pero en dosis muy razonables. Riéndose mucho. Riendo siempre. Todos los días».

Saturday, December 15, 2007

COMING BACK

probando

 

chiche nuevo!!!!!

probando la nueva  laptop, vino con un programa para publicar directamente en  el blog.

Monday, April 16, 2007

NO TE ENFERMES EN CALIFORNIA POR FAVOR

Al decimo dia despues del parto Gabriela subitamente presento fiebre como unico sintoma. Le dimos tilenol y panos frios en la cabeza y la fiebre se mantuvo alta, subiendo a 102F en la tardecita. La partera fue notificada y llamo para preguntar signos y sintomas y dijo que lo mas problable era una mastitis por lo que recomendaba llevarla a ER de un hospital cercano para ser diagnosticada y que le administraran antibioticos lo mas pronto posible.
Yo me quede en casa con Camilo y ellos estuvieron casi tres horas esperando en la sala de urgencia. Cuando le toco el turno el medico de turno dijo que no era mastitis y que como no tenia ningun sintoma, solo fiebre no podia mandar antibioticos, que habia que esperar la evolucion para decidir. Si ustedes quieren pueden esperar media hora mas y otro medico la ve para tener una segunda opinion.
COn Camilo esperando para ser amamantado no podian esperar media hora mas asi que volvieron tan confundidos como fueron y con una deuda de 2000 dolares, que es lo que cobra el hospital por una atencion en emergencia, de los cuales, vaya consuelo, solo tienen que pagar 500 porque el seguro paga lo demas.
Entonces pregunto porque no llaman un medico a domicilio y mi yerno me responde que hace 50 anios que los medicos no hacen visitas a domicilio!

Oakland / Berkeley

Esta ciudad deberia llamarse la ciudad de los romeros. Toda ella huele a romero. No hay jardin sin romero. Esta zona en particular tiene jardines bellisimos. Muchos jazmines del pais, algunos en forma de arbol estan en la vereda, como parte del ornato publico junto con los cerezos y las anacahuitas. El aire siempre cargado de perfumes es un placer para los sentidos. AHHHHHhhh, las glicinas, la lavanda y las santa ritas!!!
A una cuadra de aca hay una placita circular, siempre llena de juguetes y ninos y coches de doble plaza. Los ninos dejan sus juguetes en la plaza y todos los comparten. En los dias de sol, que son la mayoria en California, la placita esta llena de ninos con mamas y cuidadoras, festejan cumpleanios y comparten sus vidas.
Y a tres cuadras hay una placita mas tradicional, con sus hamacas y sus toboganes, con otra placita al lado, cercada, para perros. La gente deja los perros en la placita para que corran y se sienta en los bancos a mirarlos. Arriba ruge la high way.

Friday, April 06, 2007

CAMILO DURRUTI

Thursday, April 05, 2007

CAMILO LLEGO AL MUNDO

Y el ansiado momento llego. Nuestro bebe nacio el sabado 31 de marzo a las 4 y 45 de la tarde. Gabriela me llamo a las 7 de la manana y me dijo que sentia algo como dolores menstruales desde las 5 de la manana. Evan y yo ordenamos la casa y todos nos fuimos caminando al supermercado a hacer compras para tener comida para toda la gente que iba a asistir al parto. Evan comenzo su ronda de llamadas telefonicas, primero a la partera, despues a su mama y hermanas y a Marta, amiga de Gabriela.
Despues de un desayuno con pan y bizcochos de una autentica panaderia francesa llenamos la banera y Gabriela paso la primera parte de su trabajo en ella. Evan comenzo a llenar la hot tub y nos turnamos en conversar con Gabriela para relajarla. No se como Evan encontro en internet que los bebes nacidos en sabado eran hijos de Oxum. Entonces toda la primera parte del trabajo de parto giro en torno a las entidades africanas, leiamos historias en la web y se las contabamos a Gabi. Despues el tema vario hacia las historias de familia de los Rodriguez y para ese momento la hot tub estaba llena y Gabi paso a ella. Las contracciones se habian hecho mas fuertes y la partera llego. Gabriela estaba un poco mareada por lo que la partera miro la temperatura del agua y dijo que estaba muy alta. La llevamos al dormitorio donde le hizo control y paso toda la etapa de transicion ahi. Evan estuvo todo el tiempo con Gabi apoyandola, hablandole sin parar, haciendole masajes. Tambien la dula que ya habia llegado le hacia masajes relajantes en la espalda. Para ese momento el resto de la familia habia llegado, unos por avion, otros manejando 6 horas.
La mesa del comedor estaba desbordando de comida y la amiga de Gabi, Marta, habia hecho un tres leches al estilo mejicano para festejar la llegada del bebe. Las camaras estaban prontas desde temprano pero Gabriela no dejaba que sacaran fotos.
YO puse hielo en la hot tub para enfriarla y Gabi paso a ella cuando la cabeza del bebe estaba anunciando que ya queria nacer.
Treinta y un minutos despues Camilo estaba naciendo en las manos de Evan y pasaba a los brazos de la madre. Creo que ese fue el momento mas emocionante que he vivido en mi vida. En ese mismo instante entraron los paparazzi y empezo la sesion de fotos: http://flickr.com/photos/ladouseur/page2/

Wednesday, February 28, 2007

Oakland

No sin mucho trabajo y dudas hice el anhelado viaje a California a esperar la llegada de mi primer nieto. Y aca estoy en Oakland, disfrutando del clima, pese a que ha llovido con viento frio desde que llegue. Muy linda y comoda casa, antitesis de la mia; aca todo es nuevecito.
La flora en general es muy parecida a la rioplatense, reconozco muchisimas plantas.

Friday, February 02, 2007

>> INMIGRANTES

Los he contemplado encaramados en camiones de forma inverosímil, para iniciar otra etapa más de un viaje tan largo como arriesgado a través del Sahara. Los he buscado en las estaciones de autobuses, en poblaciones perdidas en el empobrecido corazón de Africa, siempre de paso. Los he visto buscar trabajo en lo que saliera, allá donde paraban, para conseguir unas monedas que les permitieran resistir y proseguir la marcha. Los he fotografiado, mientras recorrían a pie algún tramo de su interminable camino. Los he descubierto en la oscuridad de la noche, tras haber pasado las horas de luz escondidos, en las proximidades de alguna de las fronteras que debían burlar para conquistar su destino. Los he encontrado, desfallecidos, ante las puertas de algún misionero español, suplicando ayuda. Los he oído quejarse de los abusos que sufrían, de los esfuerzos sobrehumanos a que se veían obligados, de las penalidades que debían afrontar. Me han explicado muchas veces los motivos de su desesperado empeño, su ambición de escapar a la cadena perpetua de miserias que pesa sobre sus pueblos. Me han hablado de lo que habían dejado atrás, de los niños que crecen sin futuro, de las familias que aguardan sus giros. He discutido con ellos las raíces económicas de ese racismo que perciben en algunas conductas, cuando notan que se les discrimina más por pobres que por negros. Hemos conversado largamente en los comedores y albergues de la Cruz Roja, en los centros de acogida de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, en las oficinas de Karibú o en los parquecillos donde suelen pernoctar. Creo que los conozco, que he logrado entender sus miradas desamparadas cuando desembarcan, casi desfallecidos, de los cayucos o cuando sienten la desconfianza de otros viajeros en un vagón del metro. La piel negra destaca entre una multitud de blancos tanto como la piel blanca resulta llamativa en medio de una multitud de negros. Tal vez por eso nos parezcan tantos los inmigrantes que llegan a nuestras costas del sur. Los rumanos, los polacos, los búlgaros son menos visibles, aunque el número de los que cruzan los Pirineos sea considerablemente mayor. Como lo es, también, el de quienes desembarcan en Barajas tras cruzar el Atlántico. Es más fácil distinguir a un boliviano o a un ecuatoriano que a un magrebí. Argelinos y marroquíes parecen españoles de hace sesenta años, semejantes en sus ropas –incluso en sus rasgos físicos, con bigotes antiguos- a actores y figurantes de películas como “Surcos” en la que se retrataba la dureza de la emigración interior de posguerra. Es imposible distinguir a un argentino, a un chileno, a un uruguayo sin oírlos hablar. Dicen que la visibilidad de los subsaharianos, abandonados a su suerte en un vacío legal absurdo, inquieta a la opinión pública española. Pero, ¿quién es realmente esa señora ? Está claro que preocupa a los editorialistas, a la voz de las empresas, de los principales medios de comunicación. Y que ha terminado por asustar al gobierno, temeroso de lo que puedan reflejar las encuestas en unas vísperas electorales que cada vez se anuncian con mayor anticipación. Por eso se proclaman imposibles endurecimientos políticos, y hasta se promete ponerle puertas al mar después de haber intentando ponérselas al campo. Sin embargo la realidad es tozuda, más allá de conveniencias y miedos políticos: no se puede expulsar a todos los “sin papeles” ni impedir que continúen llegando.

Una vieja deuda

Esa legión de desesperados que se rebelan ante el destino amargo que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han escrito, al dictado de las grandes corporaciones económicas que gobiernan a los gobernantes, surge del fondo de nuestra propia Historia. Forman una riada humana incontenible de acreedores individuales, que vienen a cobrar una vieja deuda colectiva. ( Y no tan vieja, ya que se sigue incrementando con las distintas formas de latrocinio que escondemos con eufemismos como libre mercado). La inmensa mayoría de sus integrantes ni siquiera lo sabe. Muy pocos lo sospechan, algunos lo intuyen, pero no pueden saberlo: se lo impide el mismo sistema económico que los empobreció. Lo hace para que nunca lleguen a exigir la reparación histórica a que tienen derecho, desde la devolución de riquezas acumuladas a su costa hasta la memoria histórica de los crímenes que se cometieron contra ellos. Los pagarés morales que nos presentan no tienen escritas cantidades de dinero ni reivindicaciones políticas. Lo único que piden es trabajo. Quieren vendernos lo único que les queda: capacidad laboral, fuerza y habilidad para un tajo ajeno. Por una vez, esperan que se lo compremos en lugar de robárselo, como en tantas ocasiones desde la esclavitud hasta el neocolonialismo. Aceptan que serán explotados, saben que su trabajo contribuirá a que, como siempre, se enriquezcan los privilegiados por esa Historia de injusticias contadas como hazañas. Y tienen que resignarse al pequeño beneficio de un salario muchas veces injusto, cuando la falta de papeles aumenta su indefensión.

Recordar o preguntar para comprender

Claro que los entiendo. Es preciso un acto de mala voluntad para no comprenderlos. Todos somos testigos de cómo se conforman con malvivir, privándose de cuanto no resulte imprescindible, para enviar sus ahorros a sus familias. Modestas remesas de dinero que habrán de resultar decisivas en sus lugares de origen. Quien necesite ejemplos para entenderlo, que se de una vuelta por Extremadura o por Galicia, que pasee por sus campos y ciudades con los ojos abiertos y pregunte. Oirá las mismas respuestas que si lo hace por la serranía de Cuenca, en Ecuador: el dinero de los emigrantes. Y si algunos barrios de Madrid o algunos pueblos de Levante empiezan a parecer distritos ecuatorianos, conviene recordar que la ciudad con mayor número de gallegos no es A Coruña, sino Buenos Aires. Quien prefiera ejemplos macroeconómicos, que repase las cifras de ingresos en divisas de la España franquista: antes del gran negocio con el turismo, el dinero exterior llegaba en los envíos de tres millones de emigrantes españoles. El diez por ciento de la población total de España – no de su población activa sino del total – había optado por la misma solución que los africanos, los latinoamericanos, los europeos del este, con quienes nos cruzamos cada día. Dicen los periódicos que el superávit de la Seguridad Social coincide con las cifras aportadas por los inmigrantes. Sospecho que se trata de una estimación prudente. Hace menos de veinte años se especulaba con que el continuo crecimiento del déficit acabaría recortando sus aplicaciones. Nadie imaginaba entonces que nuestras jubilaciones quedarían garantizadas por la mano de obra inmigrante. Tampoco nadie lo proclama abiertamente ahora, pese a que resulta evidente. Hace tiempo que aprendí a entender a los migrantes: mucho antes de que ellos llegaran masivamente a España, yo había visitado a los españoles que, en distintas y sucesivas oleadas, habían ido en busca de trabajo a América o Europa. En lo esencial, aquellos y estos son iguales. El impulso, la necesidad, el sueño que los mueve es el mismo.

Vicente Romero

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2 de febrero de 2007
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